Que será...
Aquellas primeras “Remiserias” aparecieron, hace muchos años ya, con sus automóviles grandes, negros, lustrosos, lujosos...
Solo eran para trasladar a personas con mucho dinero u ocasionalmente se podían contratar para un casamiento o un cortejo fúnebre.
Pero, más acá en el tiempo, apareció una (¿dónde, cuándo...?), y como esos yuyos que se esparcen con sus propias semillas, empezaron a aparecer por todas partes. Al principio, cualquier coche que tuviese cuatro puertas, venía bien. Después se dividieron, como en un acuerdo implícito, en distintas categorías según a los barrios donde prestaban servicios. Si bien, las personas eran sus pasajeros habituales, también comenzaron a llevar pequeñas cargas, además de utilizarlo como mensajero. Ya formaban parte de paisaje de cada barriada.
Se crearon reglamentos sobre automóviles y choferes, que en algunos lugares se cumplieron y en otros... quizás no tanto.
Pero el “Auto Particular de Alquiler con Chofer”, sigue y seguirá prestando ese favor de llevar a alguien urgente a un hospital, o bien, a la señora que con la otra señora se puso de acuerdo para mandar los chicos a la escuela, o para los chicos que vuelven tranquilos del baile a su casa.
Como un homenaje a todos, mujeres y hombres que día a día conducen sus autos de alquiler, aquí van estas historias de “Remises y remiseros”, algunas de ellas hasta casi reales.

Mangel dijo
Te felicito por la iniciativa.
Espero, con ansiedad, tus cuentos de remiseros.
Un fuerte abrazo
31 Octubre 2006 | 08:28 PM